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Por qué la distensión abdominal crónica casi nunca es "solo estrés", y qué preguntas deberíamos hacernos antes de aceptar esa explicación.
"Es el estrés" o "es que comes mal" son las respuestas más comunes que reciben los pacientes que consultan por hinchazón después de comer. Ambas pueden ser parte del cuadro, pero rara vez son toda la historia. La distensión abdominal recurrente suele tener un mecanismo digestivo identificable detrás, y encontrarlo cambia por completo el tratamiento.
Cuando la hinchazón aparece de forma predecible después de comer, generalmente hay uno de estos procesos ocurriendo: fermentación excesiva de ciertos alimentos por bacterias intestinales, un tránsito más lento de lo normal que retiene gas y contenido digestivo, o una sensibilidad visceral aumentada que hace que cantidades normales de gas se sientan como distensión severa.
Si la hinchazón aparece de forma consistente con ciertos alimentos, empeora progresivamente a lo largo del día, viene acompañada de cambios en el hábito intestinal, o no mejora pese a manejar el estrés y ajustar la dieta de forma general, es una señal de que hay un mecanismo digestivo específico que todavía no se ha identificado.
En lugar de partir de una dieta restrictiva genérica, empezamos por identificar el mecanismo. Esto puede incluir una prueba de aliento para SIBO o un panel de sensibilidad alimentaria IgG/IgE, dependiendo del patrón de síntomas. Con un mecanismo claro, el tratamiento deja de ser prueba y error.